El pasado 10 de octubre se celebró el Día Mundial de la Salud Mental, y, aprovechando esta fecha, hemos querido retomar este espacio para hablar sobre lo necesario que es poner límites en nuestro día a día y cómo aplicarlos favorece nuestro autocuidado y bienestar. Recuerda que sin salud mental, no hay salud.

Como te decía, hoy en día el autocuidado va teniendo cada vez más cabida en nuestras vidas. Paradójicamente cuando el trabajo, la familia, los amigos, los compromisos, etc., nos inundan y demandan toda nuestra atención y energía, entendemos que, a pesar de todo, no nos podemos descuidar y necesitamos desactivar “nuestro piloto
automático”, pero esto a veces no es nada sencillo. ¿Cómo le dices a tu familia que no te apetece ir a comer este domingo?, ¿cómo le dices a tu pareja o amigos que no quieres hacer ese plan?, ¿cómo le dices a tu jefe que no te tiene por qué gritar?, ¿cómo le dices a tu hermana que no te gusta que te mire el móvil? Me gustaría preguntarte
cómo te hacen sentir todas estas situaciones y qué utilizas para poder enfrentarte a ellas. Está claro que necesitamos “echar el freno” y hacer frente a todo ello pero, ¿cómo lo hago? Si has llegado hasta esta pregunta es que estás en el camino de lo que se conoce como “poner límites”, pero, ¿qué queremos decir cuando hablamos de límites?

Los límites son signos de respeto hacia uno mismo, son las muestras de amor propio, así como puntos de vista, opiniones, decisiones y criterios (lo que quiero, lo que soy, lo que me molesta, etc.) que van acordes con tu identidad. Una de las funciones más importantes de los límites es protegernos.

Si rompes esta concordancia:

  • Dejas de ser fiel a ti mismo.
  •  Tu autoestima se va a ver dañada, porque no te estás respetando.
  • No muestras quién realmente eres, falseas una parte de ti. Y entonces, ¿te
    aceptan y te quieren por cómo eres o por lo que aparentas ser?

De tal forma cuando no muestras tus límites: generas tensión, te vienen sentimientos de culpabilidad, tristeza, enfado, … Si además no vas liberando de forma adaptativa esa tensión que se genera cuando rebasan tus límites, lo que ocurre es que dicha tensión la terminas dirigiendo hacia ti en forma de: ansiedad, palabras dañinas (se resquebraja tu diálogo interno), dañas tu autoestima, te sientes triste, etc.
Pero… ¡IMPORTANTE!

Antes de poner límites tienes que contestar a estas 2 preguntas:
A. ¿Qué siento yo cuando me ponen límites?
B. ¿Cómo reacciono yo cuándo me ponen límites?

¡Tu incapacidad para aceptar los límites de los demás es proporcional a tu incapacidad de poner tus propios límites!

Si te duelen tanto los límites que los demás ponen sobre ti porque los asumes como una desaprobación, probablemente esa desaprobación te lleve a verte incapaz de ponerlos, ya que estarás reforzando la idea limitante de que poner límites significa desaprobar a la persona que tienes delante.
¡Si quieres poner límites de manera asertiva, debes desarrollar la capacidad de aceptarlos límites de los demás!
Pero entonces… ¿Por qué me cuesta tanto poner límites? Porque:

  • No tengo claro cuáles son mis necesidades.
  • Se encuentra dañada mi autoestima.
  • Tengo miedo al conflicto y al rechazo.
  • Tengo miedo a quedarme bloqueado.
  • Tengo miedo a que la relación con la otra persona cambie y se deteriore.
  • Quiero evitar sentirme culpable.
  • No tengo las habilidades comunicativas suficientes, no se decir las cosas
    asertivamente.
  • He nacido en un entorno donde no tiene cabida el respeto por uno mismo.
  • Forma parte de mi supervivencia más arraigada (pertenecer a un grupo).

    Si te has sentido reflejado en alguna o en varias de las anteriores causas de por qué te cuesta tanto poner límites, te quiero responder a una pregunta que a su vez aparece muchas veces en terapia: ¿Por qué es importante que las personas conozcan mis límites?

    Todos tenemos necesidades propias y unas ciertas áreas en las que nos sentimos más cómodos y otras que no queremos que se sobrepasen. Poner límites nos posibilita identificar y delimitar adecuadamente nuestras propias necesidades. Estas necesidades existen de por sí, lo que hacemos poniendo límites es respetarlas y darlas a conocer a los demás.

    Puede ser que una persona esté violando y por tanto, no respetando la línea de lo que tú no quieres que sobrepase y esa persona no sea consciente de que lo está haciendo mal y no está respetando tus necesidades.

    Por ello, nos vale para crear relaciones interpersonales saludables, más comunicativas, sanas, equilibradas y de más calidad; también, hacemos que las relaciones duren más tiempo y prevenimos conflictos.
    Recuerda:

    • Respetarte a ti mismo aumenta las probabilidades de que los demás también lo hagan.
    • Poner límites nos ayuda a conocernos mejor porque nos obliga a preguntarnos: ¿Qué quiero? ¿Qué necesito? ¿Qué me hace sentir cómodo?

Te invito a buscar ayuda si crees que poner límites es una tarea pendiente en tu vida y no sabes cómo hacerlo. No dudes en contactar con nosotras si decides comenzar a ser el protagonista de tu historia y dejar atrás el papel secundario. ¡Es hora de que empieces a pensar en ti!

Escrito por: Andrea Sánchez Méndez.

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