Mano de una mujer junto a los pies de un bebé, imagen que representa la reflexión sobre tener hijos

¿Quiero tener hijos? Preguntas clave para tomar una decisión consciente.

El deseo de tener hijos y su complejidad psicológica

El deseo de ser madre o padre se puede entender como la motivación hacia la crianza, el cuidado y la vinculación con un hijo. Es una inclinación compleja, de origen multivariable (biológico, psicológico y social) y va más allá de una decisión simple y racional. En algunas personas esta tendencia nunca llega a presentarse, en otras aparece desde la infancia, y en otras, el deseo varía su intensidad con el tiempo.

A veces el deseo de tener hijos está claro, pero en otras ocasiones se mezcla con dudas, miedos, inseguridades o expectativas externas. Seguro que habrás escuchado frases como “cuando llegue el momento lo sabrás”, pero lo cierto es que no todas las personas sienten esa claridad y eso no significa que haya algo mal en ellas.

Decidir si quiero ser madre o padre en el contexto actual

La sociedad en la que vivimos ha cambiado, y cada vez con más frecuencia vemos en nuestras consultas a personas que se preguntan: ¿quiero ser madre o padre? Este tipo de preguntas no tiene una respuesta universal. Cada historia es única, y cada persona tiene sus propios motivos, valores y circunstancias. Por eso, más que buscar una respuesta rápida, es importante aprender a hacerse las preguntas adecuadas y encontrar un espacio donde poder pensar y sentir sin juicios.

Manos con las palabras “Yes” y “No” que representan la duda sobre tener hijos y la decisión de ser madre o padre

Preguntas clave para decidir si quiero tener hijos

A continuación, te proponemos cinco preguntas que pueden ayudarte a explorar este deseo desde una parte sana:

1. ¿Este deseo es genuinamente mío o estoy respondiendo a una expectativa externa?

La presión social, cultural y familiar puede ser muy poderosa. Crecemos escuchando frases como “ya te llegará el instinto” o “¿y para cuándo los hijos?”. Estas expectativas, sumadas al llamado “reloj biológico”, pueden hacer que muchas personas se planteen la maternidad o paternidad casi como una obligación. Pararse a reflexionar sobre si el deseo es auténtico o está influenciado por las expectativas de los demás es un primer paso importante. Preguntas como “¿realmente quiero tener hijos?”, “¿cómo me imagino mi vida con y sin hijos?”, “qué pasaría si no los tuviera?” o “¿qué influencias externas me mueven hacia la maternidad o la no maternidad?” pueden ayudar a separar lo que es un mandato externo de lo que verdaderamente deseas.

2. ¿Qué valores, necesidades o motivaciones hay detrás de este deseo?

No se trata solo de pensar en el si quiero o no, sino en el por qué y para qué lo quiero. A veces, el deseo de ser madre o padre nace de un proyecto vital significativo, de querer realmente cuidar, criar y acompañar a otro ser humano. En otras ocasiones se busca reparar un daño en la relación de pareja, llenar un vacío emocional o ajustarse a las expectativas de la etapa vital en la que nos encontramos. Preguntarte qué buscas a través de la maternidad o paternidad y qué significaría para ti, así como identificar las dificultades individuales y vinculares que atraviesas y trabajar sobre tu historia de vida, te ayudará a identificar las motivaciones profundas que te mueven, permitiéndote tomar decisiones más conscientes.

3. ¿Cuento con los recursos (emocionales, económicos, sociales) para sostener esta decisión?

Criar a un hijo supone una inversión grande a todos los niveles. No debes tener una vida perfecta, ni cumplir todos los puntos de una lista, pero sí es conveniente valorar si tus condiciones actuales te permiten vivir este proceso con la mayor estabilidad posible. Puedes preguntarte cómo está tu situación económica y laboral, cuál es tu disponibilidad temporal, si puedes flexibilizar tanto como requiere la crianza y evaluar si tu red social podría apoyarte.

4. ¿Estoy preparado/a para los cambios personales y emocionales que conlleva tener un hijo?

Ser madre o padre supone mucho más aparte del cuidado de un niño. Implica una transformación interna e identitaria intensa (y en ocasiones desbordante) y requiere reorganizar roles, tiempo y prioridades. La maternidad, además, lleva a cambios físicos, hormonales y emocionales Es normal sentir ambivalencia: querer y no querer al mismo tiempo, sentir ilusión pero también miedo o incertidumbre. Dar espacio a estas emociones, en lugar de reprimirlas, es esencial para poder decidir desde un lugar auténtico.

5. ¿Cómo afectará esta decisión a mi relación de pareja y a mis vínculos?

Tanto si te planteas emprender este camino en solitario como si vas a hacerlo en pareja, la parte vincular siempre debe tenerse en cuenta. Preguntarse “¿cómo imagina mi pareja la crianza?” o “¿qué tipo de corresponsabilidad esperamos?” es una forma de anticipar posibles conflictos y afrontarlos desde el diálogo. Si no tienes pareja, esta pregunta se transforma en: “¿cómo me imagino mi vida de crianza sin pareja o con otros apoyos?”

Reflexionar sobre estas preguntas puede ayudarte a tomar decisiones más conscientes. Sin embargo, a veces las dudas pueden ser abrumadoras y generar ansiedad, incertidumbre o sensación de bloqueo. En esos casos, contar con apoyo profesional puede ser un gran recurso.

Persona en consulta psicológica reflexionando sobre la decisión de tener hijos

¿Cómo puede ayudarte la terapia en este proceso?

Dudar no es un problema, al contrario, es una muestra de que estás tomando esta decisión de forma responsable. Pero a veces las dudas pueden volverse abrumadoras y generar ansiedad, comparaciones o sensación de bloqueo. Aquí es donde la terapia puede ser un gran apoyo.

1. Tendrás un espacio seguro para reflexionar sin juicios. Poder expresar pensamientos como “no sé si quiero ser madre/padre” sin sentir que te cuestionan es liberador. La terapia ofrece ese lugar neutro para escucharte.

2. Te ayudará a diferenciar el deseo propio de las presiones externas. Con ayuda profesional es más fácil identificar qué parte del deseo es auténtica y cuál viene de expectativas familiares, culturales o de la pareja.

3. Podrás identificar dificultades y limitaciones y trabajar sobre ellas. A veces el deseo está presente de forma genuina pero las circunstancias no favorecen la maternidad o paternidad. En terapia se pueden abordar aspectos que frenan este paso.

4. Desarrollarás y fortalecerás recursos y red de apoyo. Los procesos de terapia ayudan a reconocer fortalezas, reforzarlas y a diseñar estrategias para cuidar la salud mental tanto durante la toma de decisiones como durante el proceso de crianza si finalmente se lleva a cabo.

5. Te acompañaremos en el cuidado de la pareja. Se pueden llevar a cabo sesiones de pareja para compartir expectativas, roles, miedos y proyectos comunes.

6. Te permitirá explorar miedos y ambivalencias. El deseo de ser padre o madre no es lineal. Trabajaremos con las dudas y emociones asociadas hasta lograr la aceptación plena de la decisión tomada.

En definitiva, no hay una forma correcta de vivir la maternidad o paternidad. Lo importante es que te des permiso para escuchar tus emociones, pensar en tus circunstancias, y decidir desde tu situación personal y no desde lo que se supone que debe ser.

Si sientes que necesitas un espacio para reflexionar más detenidamente sobre si quieres tener hijos o no, o te resulta muy complicado tomar esta decisión en solitario, en Psicología Moncloa, especialistas en psicología perinatal, te ofrecemos un espacio cálido, empático y profesional para que puedas explorar este deseo a tu ritmo. Contacta con nosotros.

 

Escrito por: Beatriz Fernández.

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