El sueño es un estado esencial para el organismo, debido a la cantidad de procesos fisiológicos y cognitivos en los que está implicado. Entre otras funciones, el sueño permite que tanto el cuerpo como el cerebro se recuperen del desgaste que se da durante el día y que se preparen para afrontar la vigilia siguiente. También interviene en procesos que se inician durante la vigilia, como el aprendizaje.

No sólo es importante la cantidad de horas de sueño, sino que su calidad y continuidad son fundamentales para que el sueño sea reparador.

Dormir mal puede producir las siguientes consecuencias:

  • Somnolencia diurna
  • Sensación de cansancio
  • Falta de concentración
  • Problemas de memoria
  • Irritabilidad
  • Frustración
  • Dificultades para tomar decisiones
  • Riesgo de sufrir accidentes
  • Alteración de las relaciones personales
  • Preocupaciones constantes respecto al sueño

¿Cuáles son los trastornos del sueño más comunes?

  • Insomnio:

Es el trastorno de sueño más común. El insomnio se caracteriza por la dificultad para conciliar el sueño (quedarse dormido), despertarse frecuentemente durante la noche o despertarse temprano (antes de lo planeado) y no poder volver a dormir. La persona que lo padece lo percibe como insuficiente, insatisfactorio y no reparador.

Si el insomnio aparece de forma ocasional o es de corta duración no debe preocuparnos. Puede ocurrir por alguna situación concreta y temporal, como problemas ambientales, problemas personales o en el trabajo que provocan estrés ocasional, cambios bruscos en nuestro horario, malos hábitos antes de dormir…

El problema viene cuando el insomnio dura un mes o más, siendo considerado como crónico. En estos casos, las causas son más complejas, pero por lo general suele haber una activación fisiológica excesiva. Este tipo de insomnio suele ser un síntoma secundario de otros problemas psicológicos, como la ansiedad o la depresión. También se asocia a otros problemas como el trastorno de pánico, los trastornos de alimentación, adicciones, estrés postraumático, entre otros. Por ejemplo, el 90% de las personas con depresión duerme mal. En todos estos casos, será necesario tratar estos problemas para que el insomnio desaparezca.

  • Hipersomnias:

Se caracterizan por la somnolencia diurna excesiva, es decir, la persona duerme más horas de las habituales durante el día. Esto provoca consecuencias como el bajo rendimiento laboral o escolar, riesgo de sufrir accidentes, conflictos familiares o sociales… Es aconsejable que este tipo de trastornos sean valorados por la Unidad del Sueño.

Las hipersomnias más comunes son:

Narcolepsia: Se caracteriza por una excesiva somnolencia diurna y ataques repentinos de sueño, con dificultad para mantenerse despierto durante periodos largos, lo que provoca grandes alteraciones en las rutinas diarias.

– Apnea obstructiva del sueño (SAHOS): Además de la somnolencia durante el día, se producen ronquidos y paradas respiratorias durante el sueño. En estos casos hay un impacto muy negativo en la calidad de vida de quien lo padece.

  • Trastornos del sueño asociados a enfermedades neurológicas:

El más conocido es el Síndrome de piernas inquietas. En este caso, la persona sufre contracciones musculares en las piernas cuando está en reposo, por lo que mueve las piernas debido al dolor. Estos movimientos y sensaciones dolorosas impiden que duerma con normalidad, lo que afecta a su calidad de vida. Es aconsejable que este síndrome sea valorado por la Unidad del Sueño.

  • Parasomnias:

No son trastornos del sueño en sí, pero ocurren durante el mismo. En este grupo se encuentran los terrores nocturnos, el sonambulismo, pesadillas, parálisis del sueño

¿Cuáles son las causas de los trastornos del sueño?

Para entender las causas, es muy importante conocer la situación actual de la persona, y los hábitos que tiene.

En algunos casos el sueño se ve afectado por enfermedades, o como efecto secundario de alguna medicación. También puede ser propio de estados como el embarazo, o tras el nacimiento de los hijos.

Puede deberse a hábitos inadecuados como el consumo de alcohol u otras sustancias, horarios irregulares, cenas muy pesadas o hambre durante la noche, etc.

Como comentaba anteriormente, también puede deberse a causas psicológicas, como el estrés laboral o por alguna situación personal difícil, problemas como la ansiedad o depresión entre otros, tener muchas preocupaciones y no saber cómo abordarlas, obsesionarse con dormir bien…

 El tratamiento de los trastornos del sueño:

En todos los trastornos del sueño, una buena higiene del sueño es primordial, por lo que nuestros psicólogos te darán pautas para regular tus hábitos, según tus necesidades.

Mediante la terapia cognitivo-conductual te ayudaremos a identificar las conductas o pensamientos que afectan a tu sueño, a manejar o eliminar los pensamientos negativos y preocupaciones que hacen que te mantengas despierto, y a adquirir hábitos saludables que favorezcan una buena higiene del sueño. También te enseñaremos técnicas de relajación.

En los casos en los que sea un síntoma secundario a algún problema psicológico, es necesario tratar primero ese problema para que el sueño se regule.

En el caso de las hipersomnias o  los trastornos del sueño asociados a enfermedades neurológicas, aunque el tratamiento debe ser realizado por un equipo médico, su repercusión en la vida de la persona puede provocar inseguridades y afectar el estado de ánimo, por lo que recibir ayuda psicológica mejoraría la adaptación y superación de estos problemas.

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Escrito por:

Teresa Sánchez Hernández

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